LAS NUEVAS IDEAS.
El siglo XVIII anuncia la llegada del mundo contemporáneo, es fruto de
la evolución del pensamiento y de la ciencia de los siglos XVI y XVII.
En ese momento estaban dadas las condiciones para el Siglo de las Luces:
la burguesía se había afirmado, el capitalismo había crecido, la
monarquía absoluta predominaba en el continente europeo, los
conocimientos se basan en el método racional y la experimentación. En
este siglo aparece en Francia un movimiento ideológico fundamentalmente
racionalista y crítico llamado Ilustración, que responde a las
necesidades de la burguesía. Los pensadores de este movimiento son
intelectuales, una élite, que pretenden destruir el “Antiguo Régimen”,
es decir, las condiciones imperantes hasta ese momento, atacando la
intolerancia religiosa , el absolutismo político , la intervención del
estado en la vida económica a través del Mercantilismo y defendiendo los
derechos individuales.
El siglo XVIII fue el Siglo de las Luces o de la Razón porque los
filósofos pretendían “iluminar”, descubrir con la razón el mundo y el
hombre, y terminar con la ignorancia y la superstición. Querían crear un
mundo nuevo y mejor asumiendo una actitud comprometida con sus ideas.
Las principales características de la Ilustración fueron:
1) una confianza ciega en la razón que permitiría al hombre resolver cualquier problema y alcanzar su plenitud.
2) una fe total en el hombre y en el progreso humano, teniendo así una actitud optimista frente a la vida.
3) un espíritu crítico que cuestiona todo.
4) la aceptación de que Dios es sólo el creador del Universo, al cual le
dio leyes eternas e inmutables y luego dejó de actuar. Se le llamó
deísmo a esta postura. Algunos pensadores llegaron a negar a Dios:
ateísmo.
5) un pensamiento laico, es decir, no influido por ninguna creencia religiosa. Incluso algunos fueron anticristianos.
6) la defensa de los derechos humanos: libertad, igualdad, propiedad y
felicidad. La idea de libertad es una de las innovaciones mayores del
período, se defiende la libertad de conciencia, de palabra, de comercio y
de industria. Se establece la igualdad ante la ley, en los hechos
limitada sólo a la burguesía y a la nobleza. Se sostiene que la
propiedad es un derecho natural y sagrado. El goce de estos derechos
conduce a la felicidad del hombre. La felicidad individual llevará a la
colectiva.
Las ideas de la Ilustración se difundieron a través de la Enciclopedia,
cartas, novelas, tragedias, periódicos, clubes, academias, los Salones,
los Cafés y la Masonería. Se destacó la “Enciclopedia francesa” o
“Diccionario Razonado de las Artes, Ciencias y Oficios”. Los autores
fueron muy numerosos, unos 130 colaboradores, dirigidos por Diderot y
D´Alembert. Diderot escribió numerosos artículos acerca de política,
filosofía y artes mecánicas. Describía todos los oficios, añadiendo a la
obra un álbum de grabados que representaban las máquinas y los
procedimientos de fabricación. D´Alembert fue el encargado de escribir
el Discurso Preliminar. La obra consta de 17 volúmenes de texto, 11 de
láminas y 7 complementarios. El primer volumen apareció en el año 1751,
con 2050 ejemplares y 1000 suscritores. La aparición del segundo volumen
desató protestas contra la obra y su continuación significó una dura
batalla contra la censura real y de la Iglesia. Esta batalla termina en
la década de 1770. En los artículos, poco atractivos por sus títulos, se
encuentran, sin embargo, los principales ataques contra el orden
establecido y la Iglesia. Esta obra servirá de modelo para todas las
enciclopedias posteriores. Algunos monarcas europeos adoptaron algunas
de las ideas propuestas, pero pensando en su bienestar y no en el
colectivo. Se les llamó Déspotas Ilustrados ya que su consigna era “todo
para el pueblo pero sin la intervención del pueblo”. Como ejemplos
podemos citar a Carlos III de España, José I de Portugal y Catalina II
de Rusia.
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